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Semana 2 - Enero 9

¿Hay para Dios alguna cosa difícil? (Génesis 18:14)

Tres capítulos que van de lo más alto a lo más bajo del libro. En el primero, un hombre discute con Dios para salvar una ciudad que no es la suya. En el segundo, esa ciudad arde. En el tercero, el mismo hombre que intercedió por Sodoma vuelve a mentir por miedo, exactamente igual que ocho capítulos antes.

Génesis no nos deja idealizar a nadie. Abraham es capaz de una grandeza asombrosa y de una cobardía repetida, y las dos cosas caben en el mismo día de lectura.

Capítulo 18: Tres visitantes y una discusión con Dios

La hospitalidad del desierto

Es mediodía, la peor hora, y Abraham está sentado a la puerta de su tienda. Aparecen tres varones y él corre —un anciano de noventa y nueve años— a recibirlos. Se inclina, les ofrece agua, les lava los pies, manda amasar tres medidas de flor de harina, escoge un becerro tierno y bueno, y se queda de pie mientras comen.

Habla de «un bocado de pan» y sirve un banquete. Es la cortesía del desierto llevada al extremo: en un mundo sin posadas, la hospitalidad era literalmente cuestión de vida o muerte.

Génesis 18

Reina Valera 1909Reina Valera 1865
1 Y APARECIÓLE Jehová en el valle de Mamre, estando él sentado a la puerta de su tienda en el calor del día.1 Y aparecióle Jehová en el alcornocal de Mamré, estando él sentado a la puerta de su tienda, cuando comenzaba el calor del día.
2 Y alzó sus ojos y miró, y he aquí tres varones que estaban junto a él: y cuando los vio, salió corriendo de la puerta de su tienda a recibirlos, e inclinóse hacia la tierra,2 Y alzó sus ojos, y miró, y he aquí tres varones, que estaban junto a él: y como los vio, salió corriendo a recibirlos desde la puerta de su tienda, e inclinóse a tierra.
3 Y dijo: Señor, si ahora he hallado gracia en tus ojos, ruégote que no pases de tu siervo.3 Y dijo: Señor, si ahora he hallado gracia en tus ojos, ruégote que no pases de tu siervo.
4 Que se traiga ahora un poco de agua, y lavad vuestros pies; y recostaos debajo de un árbol,4 Tómese ahora un poco de agua, y lavad vuestros pies, y recostaos debajo de un árbol:
5 Y traeré un bocado de pan, y sustentad vuestro corazón; después pasaréis: porque por eso habéis pasado cerca de vuestro siervo. Y ellos dijeron: Haz así como has dicho.5 Y tomaré un bocado de pan, y sustentad vuestro corazón, después pasaréis; porque por eso habéis pasado cerca de vuestro siervo. Y ellos dijeron: Haz así como has hablado.
6 Entonces Abraham fue de priesa a la tienda a Sara, y le dijo: Toma presto tres medidas de flor de harina, amasa y haz panes cocidos debajo del rescoldo.6 Entonces Abraham fue a priesa a la tienda a Sara, y díjole: Toma presto tres medidas de flor de harina, amasa y haz panes cocidos debajo de la ceniza.
7 Y corrió Abraham a las vacas, y tomó un becerro tierno y bueno, y diólo al mozo, y dióse éste priesa a aderezarlo.7 Y corrió Abraham a las vacas, y tomó un becerro tierno y bueno, y dióle al mozo, y dióse priesa a aderezarlo.
8 Tomó también manteca y leche, y el becerro que había aderezado, y púsolo delante de ellos; y él estaba junto a ellos debajo del árbol; y comieron.8 Tomó también manteca y leche, y el becerro que había aderezado, y púsolo delante de ellos; y él estaba junto a ellos debajo del árbol, y comieron.

Guarda esta escena en la memoria, porque en el capítulo siguiente veremos exactamente lo contrario, en la misma noche y a pocos kilómetros. Hebreos 13:2 mira hacia atrás a este pasaje: “no os olvidéis de la hospitalidad, porque por ella algunos, sin saberlo, hospedaron ángeles”.

La risa detrás de la tienda

Los visitantes preguntan por Sara —que ni siquiera está presente— y anuncian que dentro de un año tendrá un hijo. Sara, escuchando desde la puerta de la tienda, se ríe para sus adentros.

Y ocurre algo que debió helarle la sangre: el visitante responde a una risa que nadie oyó.

"¿Por qué se ha reído Sara?… ¿Hay para Dios alguna cosa difícil?" (18:13-14).

Ella lo niega, con miedo. Y él, sin dureza pero sin ceder, contesta: “No es así, sino que te has reído”. Dios no le sigue el juego, pero tampoco retira la promesa. Un año después nacerá Isaac, «él ríe», y la risa de la incredulidad se convertirá en la risa del gozo: “Dios me ha hecho reír, y cualquiera que lo oyere se reirá conmigo” (21:6).

La risa de Sara y la pregunta de Génesis 18:14

Génesis 18

Reina Valera 1909Reina Valera 1865
9 Y le dijeron: ¿Dónde está Sara tu mujer? Y él respondió: Aquí en la tienda.9 ¶ Y dijéronle: ¿Dónde está Sara tu mujer? Y él respondió: Aquí en la tienda.
10 Entonces dijo: De cierto volveré a ti según el tiempo de la vida, y he aquí, tendrá un hijo Sara tu mujer. Y Sara escuchaba a la puerta de la tienda, que estaba detrás de él.10 Entonces dijo: Volviendo volveré a ti según el tiempo de la vida, y, he aquí, tendrá un hijo Sara tu mujer. Y Sara escuchaba a la puerta de la tienda: y ella estaba detrás de él.
11 Y Abraham y Sara eran viejos, entrados en días: a Sara había cesado ya la costumbre de las mujeres.11 Y Abraham y Sara eran viejos, entrados en días: ya a Sara había cesado la costumbre de las mujeres.
12 Rióse, pues, Sara entre sí, diciendo: ¿Después que he envejecido tendré deleite, siendo también mi señor ya viejo?12 Y rióse Sara entre sí, diciendo: ¿Después que he envejecido, tendré deleite? Así mismo mi señor es ya viejo.
13 Entonces Jehová dijo a Abraham: ¿Por qué se ha reído Sara diciendo: Será cierto que he de parir siendo ya vieja?13 Entonces Jehová dijo a Abraham: ¿Por qué se ha reído Sara, diciendo; De cierto tengo de parir, que soy ya vieja?
14 ¿Hay para Dios alguna cosa difícil? Al tiempo señalado volveré a ti, según el tiempo de la vida, y Sara tendrá un hijo.14 ¿Esconderse ha de Jehová alguna cosa? Al tiempo señalado volveré a ti según el tiempo de la vida, y Sara tendrá un hijo.
15 Entonces Sara negó diciendo: No me reí; porque tuvo miedo. Y él dijo: No es así, sino que te has reído.15 Entonces Sara negó, diciendo: No me reí, porque tuvo miedo. Y él dijo: No es así; porque te reíste.

“¿Encubriré yo a Abraham lo que voy a hacer?”

Aquí el texto hace algo extraordinario: nos deja oír a Dios pensando en voz alta. Y la razón por la que decide contarle a Abraham lo que va a hacer con Sodoma no es que Abraham lo necesite saber, sino para que aprenda a mandar a su casa en justicia y juicio.

Dios comparte sus planes con su amigo. Amós lo formularía siglos después: “No hará nada Jehová el Señor, sin que revele su secreto a sus siervos los profetas” (Amós 3:7).

Génesis 18

Reina Valera 1909Reina Valera 1865
16 Y los varones se levantaron de allí, y miraron hacia Sodoma: y Abraham iba con ellos acompañándolos.16 ¶ Y los varones se levantaron de allí, y miraron hacia Sodoma: y Abraham iba con ellos acompañándolos.
17 Y Jehová dijo: ¿Encubriré yo a Abraham lo que voy a hacer,17 Y Jehová dijo: ¿Encubro yo de Abraham lo que yo hago:
18 Habiendo de ser Abraham en una nación grande y fuerte, y habiendo de ser benditas en él todas las gentes de la tierra?18 Habiendo de ser Abraham en gran gente y fuerte, y habiendo de ser benditas en él todas las naciones de la tierra?
19 Porque yo lo he conocido, sé que mandará a sus hijos y a su casa después de sí, que guarden el camino de Jehová, haciendo justicia y juicio, para que haga venir Jehová sobre Abraham lo que ha hablado acerca de él.19 Porque yo lo he conocido, que mandará a sus hijos y a su casa después de sí, que guarden el camino de Jehová, haciendo justicia y juicio, para que haga venir Jehová sobre Abraham lo que ha hablado sobre él.
20 Entonces Jehová le dijo: Por cuanto el clamor de Sodoma y Gomorra se aumenta más y más, y el pecado de ellos se ha agravado en extremo,20 Entonces Jehová le dijo: El clamor de Sodoma y de Gomorra, porque se ha engrandecido, y el pecado de ellos, porque se ha agravado en gran manera.
21 Descenderé ahora, y veré si han consumado su obra según el clamor que ha venido hasta mí; y si no, saberlo he.21 Descenderé ahora, y veré, si según su clamor que ha venido hasta mí, hayan hecho consumación: y si no, saberlo he.

La subasta más audaz de la Biblia

Y entonces empieza una de las escenas más asombrosas de las Escrituras. Abraham se queda solo delante de Dios y regatea. Empieza en cincuenta justos y baja de diez en diez, y luego de cinco en cinco, sabiendo perfectamente que se está pasando de la raya: “he aquí ahora que he comenzado a hablar a mi Señor, aunque soy polvo y ceniza”, “no se enoje ahora mi Señor, si hablare solamente una vez”.

Fíjate en el argumento que usa. No apela a la compasión, sino al carácter de Dios:

“El Juez de toda la tierra, ¿no ha de hacer lo que es justo?” (18:25).

Y fíjate en quién cede: Dios acepta cada rebaja, una tras otra, sin una sola objeción. Abraham para en diez; Dios no le puso el límite.

La intercesión de Abraham: de cincuenta a diez

Génesis 18

Reina Valera 1909Reina Valera 1865
22 Y apartáronse de allí los varones, y fueron hacia Sodoma: mas Abraham estaba aún delante de Jehová.22 Y apartáronse de allí los varones, y fueron a Sodoma: mas Abraham estuvo aún delante de Jehová.
23 Y acercóse Abraham y dijo: ¿Destruirás también al justo con el impío?23 ¶ Y acercóse Abraham, y dijo: ¿Destruirás también al justo con el impío?
24 Quizá hay cincuenta justos dentro de la ciudad: ¿destruirás también y no perdonarás al lugar por cincuenta justos que estén dentro de él?24 Quizá hay cincuenta justos dentro de la ciudad: ¿destruirás también, y no perdonarás al lugar por cincuenta justos que estén dentro de él?
25 Lejos de ti el hacer tal, que hagas morir al justo con el impío, y que sea el justo tratado como el impío; nunca tal hagas. El juez de toda la tierra, ¿no ha de hacer lo que es justo?25 Nunca tal hagas, que hagas morir al justo con el impío: ¿y que sea el justo como el impío? Nunca tal hagas. El Juez de toda la tierra, ¿no ha de hacer derecho?
26 Entonces respondió Jehová: Si hallare en Sodoma cincuenta justos dentro de la ciudad, perdonaré a todo este lugar por amor de ellos.26 Entonces respondió Jehová: Si hallare en Sodoma cincuenta justos dentro de la ciudad, perdonaré a todo este lugar por amor de ellos.
27 Y Abraham replicó y dijo: He aquí ahora que he comenzado a hablar a mi Señor, aunque soy polvo y ceniza:27 Y Abraham replicó, y dijo: He aquí, ahora que he comenzado a hablar a mi Señor, aunque soy polvo y ceniza;
28 Quizá faltarán de cincuenta justos cinco: ¿destruirás por aquellos cinco toda la ciudad? Y dijo: No la destruiré, si hallare allí cuarenta y cinco.28 Quizá faltarán de cincuenta justos, cinco: ¿destruirás por aquellos cinco, que falten, toda la ciudad? Y dijo: No la destruiré, si hallare allí cuarenta y cinco.
29 Y volvió a hablarle, y dijo: Quizá se hallarán allí cuarenta. Y respondió: No lo haré por amor de los cuarenta.29 Y añadió más a hablarle, y dijo: ¿Quizá se hallarán allí cuarenta? Y respondió: No lo haré por cuarenta.
30 Y dijo: No se enoje ahora mi Señor, si hablare: quizá se hallarán allí treinta. Y respondió: No lo haré si hallare allí treinta.30 Y dijo: No se enoje ahora mi Señor, si hablare: ¿Quizá se hallarán allí treinta? Y respondió: No lo haré si hallare allí treinta.
31 Y dijo: He aquí ahora que he emprendido el hablar a mi Señor: quizá se hallarán allí veinte. No la destruiré, respondió, por amor de los veinte.31 Y dijo: He aquí ahora que he comenzado a hablar a mi Señor: ¿Quizá se hallarán allí veinte? Respondió: No destruiré por veinte.
32 Y volvió a decir: No se enoje ahora mi Señor, si hablare solamente una vez: quizá se hallarán allí diez. No la destruiré, respondió, por amor de los diez.32 Y volvió a decir: No se enoje ahora mi Señor, si hablare solamente una vez: ¿Quizá se hallarán allí diez? Respondió: No destruiré por diez.
33 Y fuése Jehová, luego que acabó de hablar a Abraham: y Abraham se volvió a su lugar.33 Y se fue Jehová después que acabó de hablar a Abraham: y Abraham se volvió a su lugar.

Después: por qué se detuvo en diez

Se ha discutido mucho por qué Abraham no siguió bajando. Quizá pensó que diez era el número mínimo de una comunidad viable. Quizá calculó que la familia de Lot —él, su mujer, sus hijas y sus yernos— llegaría a esa cifra.

Lo importante es lo que la escena enseña: la ciudad no se salvó porque no había ni diez, pero Lot sí se salvó, y el texto dice por qué: “se acordó Dios de Abraham, y envió fuera a Lot” (19:29). La intercesión no salvó a Sodoma; salvó a un hombre.

Y quedó abierta una pregunta que el Nuevo Testamento responde: ¿y si hubiera bastado con uno justo? “Porque así como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno, los muchos serán constituidos justos” (Romanos 5:19).

Capítulo 19: El fuego sobre la llanura

Dos hospitalidades en la misma noche

Los dos ángeles llegan a Sodoma al atardecer, y encuentran a Lot sentado a la puerta de la ciudad —el lugar donde se administraba justicia; ya ocupa un cargo—. Lot los recibe bien: insiste, les da posada, les hace banquete. Todavía queda en él algo del clan de Abraham.

Pero entonces la ciudad rodea la casa. Todo el pueblo, “desde el más joven hasta el más viejo”, exige que le entregue a los huéspedes para violarlos. Es el reverso exacto de la escena del capítulo anterior: donde Abraham corrió a servir, Sodoma corre a devorar.

Y Lot hace algo indefendible: ofrece a sus dos hijas a la turba. El texto lo cuenta sin justificarlo. Este hombre lleva demasiados años en el sitio equivocado y ha perdido el norte moral, aunque el Nuevo Testamento lo siga llamando “el justo Lot” (2 Pedro 2:7).

Génesis 19

Reina Valera 1909Reina Valera 1865
1 LLEGARON, pues, los dos ángeles a Sodoma a la caída de la tarde: y Lot estaba sentado a la puerta de Sodoma. Y viéndolos Lot, levantóse a recibirlos, e inclinóse hacia el suelo;1 Vinieron, pues, los dos ángeles a Sodoma a la tarde: y Lot estaba sentado a la puerta de Sodoma: y viéndolos Lot, levantóse a recibirlos, e inclinóse la faz a tierra.
2 Y dijo: Ahora, pues, mis señores, os ruego que vengáis a casa de vuestro siervo y os hospedéis, y lavaréis vuestros pies: y por la mañana os levantaréis, y seguiréis vuestro camino. Y ellos respondieron: No, que en la plaza nos quedaremos esta noche.2 Y dijo: He aquí ahora, mis señores, ruégoos que vengáis a casa de vuestro siervo, y dormiréis, y lavaréis vuestros pies: y por la mañana os levantaréis, e iréis vuestro camino. Y ellos respondieron: No, que en la plaza dormiremos.
3 Mas él porfió con ellos mucho, y se vinieron con él, y entraron en su casa; e hízoles banquete, y coció panes sin levadura, y comieron.3 Mas él porfió con ellos mucho, y viniéronse con él, y entraron en su casa, e hízoles banquete, y coció panes sin levadura, y comieron.
4 Y antes que se acostasen, cercaron la casa los hombres de la ciudad, los varones de Sodoma, todo el pueblo junto, desde el más joven hasta el más viejo;4 Y antes que se acostasen, los varones de la ciudad, los varones de Sodoma, cercaron la casa desde el mozo hasta el viejo, todo el pueblo de cabo a cabo.
5 Y llamaron a Lot, y le dijeron: ¿Dónde están los varones que vinieron a ti esta noche? sácanoslos, para que los conozcamos.5 Y llamaron a Lot, y dijéronle: ¿Dónde están los varones que vinieron a ti esta noche? Sácanoslos, para que los conozcamos.
6 Entonces Lot salió a ellos a la puerta, y cerró las puertas tras sí,6 Entonces Lot salió a ellos a la puerta, y cerró las puertas tras sí;
7 Y dijo: Os ruego, hermanos míos, que no hagáis tal maldad.7 Y dijo: Hermanos míos, ruégoos que no hagáis mal.
8 He aquí ahora yo tengo dos hijas que no han conocido varón; os las sacaré afuera, y haced de ellas como bien os pareciere: solamente a estos varones no hagáis nada, pues que vinieron a la sombra de mi tejado.8 He aquí ahora, yo tengo dos hijas, que no han conocido varón; sacarlas he ahora a vosotros, y hacéd de ellas como bien os parecerá: solamente a estos varones no hagáis nada, porque por eso vinieron a la sombra de mi tejado.
9 Y ellos respondieron: Quita allá: y añadieron: Vino éste aquí para habitar como un extraño, ¿y habrá de erigirse en juez? Ahora te haremos más mal que a ellos. Y hacían gran violencia al varón, a Lot, y se acercaron para romper las puertas.9 Y ellos respondieron: Quita allá. Y dijeron aun: Vino solo para habitar: ¿y juzgará juzgando? Ahora te haremos más mal que a ellos. Y hacían gran violencia al varón, a Lot: y llegáronse para quebrar las puertas.
10 Entonces los varones alargaron la mano, y metieron a Lot en casa con ellos, y cerraron las puertas.10 Entonces los varones extendieron su mano, y metieron a Lot consigo en casa, y cerraron las puertas.
11 Y a los hombres que estaban a la puerta de la casa desde el menor hasta el mayor, hirieron con ceguera; mas ellos se fatigaban por hallar la puerta.11 Y a los varones, que estaban a la puerta de la casa, hirieron con ceguedades, desde el pequeño hasta el grande; mas ellos se fatigaban por hallar la puerta.

Hechos: el pecado de Sodoma

Suele reducirse a una sola cosa, pero la Biblia lo describe con más amplitud. Ezequiel 16:49-50 lo resume así: “soberbia, saciedad de pan, y abundancia de ociosidad tuvieron ella y sus hijas; y no fortaleció la mano del afligido y del menesteroso”, y añade que hicieron abominación.

Es decir: orgullo, opulencia, indiferencia ante el pobre y violencia sexual. Una ciudad rica y satisfecha que había perdido la capacidad de compadecerse. Los ángeles llegaron como forasteros indefensos, y la ciudad reveló lo que era.

La huida

Los yernos se ríen de Lot: “les pareció como que se burlaba”. Al amanecer, los ángeles tienen que tomarlos de la mano —a él, a su mujer y a sus dos hijas— y sacarlos por la fuerza, “porque Jehová le tuvo misericordia”. Lot todavía se demora, y todavía regatea el destino: pide que le dejen ir a una ciudad pequeña en lugar de al monte.

Génesis 19

Reina Valera 1909Reina Valera 1865
12 Y dijeron los varones a Lot: ¿Tienes aquí alguno más? Yernos, y tus hijos y tus hijas, y todo lo que tienes en la ciudad, sácalo de este lugar:12 ¶ Y dijeron los varones a Lot: ¿Tienes aun aquí alguno? Yernos, y tus hijos, y tus hijas, y todo lo que tienes en la ciudad, saca de este lugar.
13 Porque vamos a destruir este lugar, por cuanto el clamor de ellos ha subido de punto delante de Jehová; por tanto Jehová nos ha enviado para destruirlo.13 Porque destruimos este lugar, porque el clamor de ellos se ha engrandecido delante de Jehová; por tanto Jehová nos ha enviado para destruirlo.
14 Entonces salió Lot, y habló a sus yernos, los que habían de tomar sus hijas, y les dijo: Levantaos, salid de este lugar; porque Jehová va a destruir esta ciudad. Mas pareció a sus yernos como que se burlaba.14 Entonces salió Lot, y habló a sus yernos, los que habían de tomar sus hijas, y díjoles: Levantáos, salíd de este lugar; porque ha de destruir Jehová esta ciudad: mas fue tenido como burlador en los ojos de sus yernos.
15 Y al rayar el alba, los ángeles daban prisa a Lot, diciendo: Levántate, toma tu mujer, y tus dos hijas que se hallan aquí, porque no perezcas en el castigo de la ciudad.15 Y como el alba subía, los ángeles dieron priesa a Lot, diciendo: Levántate, toma a tu mujer, y tus dos hijas, que se hallan aquí, porque no perezcas en el castigo de la ciudad.
16 Y deteniéndose él, los varones asieron de su mano, y de la mano de su mujer, y de las manos de sus dos hijas, según la misericordia de Jehová para con él; y le sacaron, y le pusieron fuera de la ciudad.16 Y deteniéndose él, los varones asieron de su mano, y de la mano de su mujer, y de las manos de sus dos hijas, en la misericordia de Jehová que era sobre él: y sacáronle, y pusiéronle fuera de la ciudad.
17 Y fue que cuando los hubo sacado fuera, dijo: Escapa por tu vida; no mires tras ti, ni pares en toda esta llanura; escapa al monte, no sea que perezcas.17 Y fue, que sacándoles fuera, dijo: Escápate: sobre tu alma no mires tras ti, ni pares en toda esta llanura, en el monte escápate, porque no perezcas.
18 Y Lot les dijo: No, yo os ruego, señores míos;18 Y Lot les dijo: No, yo os ruego, señores míos:
19 He aquí ahora ha hallado tu siervo gracia en tus ojos, y has engrandecido tu misericordia que has hecho conmigo dándome la vida; mas yo no podré escapar al monte, no sea caso que me alcance el mal, y muera.19 He aquí ahora, ha hallado tu siervo gracia en tus ojos, y has engrandecido tu misericordia, que has hecho conmigo, dándome la vida: mas yo no podré escaparme en el monte, que quizá no se me pegue el mal, y muera.
20 He aquí ahora esta ciudad está cerca para huir allá, la cual es pequeña; escaparé ahora allá, (¿no es ella pequeña?) y vivirá mi alma.20 He aquí ahora, esta ciudad está cercana para huir allá, la cual es pequeña, escaparme he ahora allí; ¿no es pequeña, y vivirá mi alma?
21 Y le respondió: He aquí he recibido también tu súplica sobre esto, y no destruiré la ciudad de que has hablado.21 Y respondióle: He aquí, yo he recibido tus ruegos también por esto, para no destruir la ciudad de que has hablado.
22 Date priesa, escápate allá; porque nada podré hacer hasta que allí hayas llegado. Por esto fue llamado el nombre de la ciudad, Zoar.22 Dáte priesa, escápate allá; porque no podré hacer nada, hasta que hayas llegado allá. Por esto fue llamado el nombre de la ciudad Segor.
23 El sol salía sobre la tierra, cuando Lot llegó a Zoar.23 El sol salía sobre la tierra, cuando Lot llegó a Segor.

Mapa: las ciudades de la llanura y la huida de Lot

“Y su mujer miró atrás”

Ocho palabras para una tragedia.

“Entonces la mujer de Lot miró atrás, a espaldas de él, y se volvió estatua de sal” (19:26).

El verbo hebreo no describe una ojeada rápida: es una mirada que se detiene, la del que se queda. La orden había sido explícita: “no mires tras ti”. Ella salió de Sodoma, pero Sodoma no había salido de ella.

Jesús condensó todo el capítulo en tres palabras: “Acordaos de la mujer de Lot” (Lucas 17:32). Es la advertencia más corta que dio, y la puso justo al hablar de su venida.

Génesis 19

Reina Valera 1909Reina Valera 1865
24 Entonces llovió Jehová sobre Sodoma y sobre Gomorra azufre y fuego de parte de Jehová desde los cielos;24 Y Jehová llovió sobre Sodoma y sobre Gomorra azufre y fuego de Jehová desde los cielos:
25 Y destruyó las ciudades, y toda aquella llanura, con todos los moradores de aquellas ciudades, y el fruto de la tierra.25 Y trastornó las ciudades, y toda aquella llanura con todos los moradores de aquellas ciudades, y el fruto de la tierra.
26 Entonces la mujer de Lot miró atrás, a espaldas de él, y se volvió estatua de sal.26 ¶ Entonces su mujer miró atrás de él, y fue vuelta estatua de sal.
27 Y subió Abraham por la mañana al lugar donde había estado delante de Jehová:27 Y levantóse Abraham por la mañana al lugar donde había estado delante de Jehová;
28 Y miró hacia Sodoma y Gomorra, y hacia toda la tierra de aquella llanura miró; y he aquí que el humo subía de la tierra como el humo de un horno.28 Y miró hacia Sodoma y Gomorra, y hacia toda la tierra de aquella llanura miró; y he aquí que el humo subía de la tierra, como el humo de un horno.
29 Así fue que, cuando destruyó Dios las ciudades de la llanura, acordóse Dios de Abraham, y envió fuera a Lot de en medio de la destrucción, al asolar las ciudades donde Lot estaba.29 Y fue, que destruyendo Dios las ciudades de la llanura, Dios se acordó de Abraham, y envió a Lot de en medio de la destrucción, destruyendo las ciudades donde Lot estaba.

La cueva

El capítulo termina con una escena sórdida que la Biblia no maquilla. Lot, que había escogido la mejor tierra con los ojos, acaba en una cueva, borracho, sin nada y sin nadie salvo dos hijas cuya moral se formó en Sodoma. De aquella noche nacen Moab y Amón, dos pueblos que hostigarían a Israel durante siglos.

Y sin embargo —porque la Biblia nunca cierra una puerta del todo— de Moab saldría Rut, la mujer que se aferró al Dios de Israel y llegó a ser bisabuela del rey David, y por tanto antepasada de Jesús (Mateo 1:5).

Génesis 19

Reina Valera 1909Reina Valera 1865
30 Empero Lot subió de Zoar, y asentó en el monte, y sus dos hijas con él; porque tuvo miedo de quedar en Zoar, y se alojó en una cueva él y sus dos hijas.30 ¶ Empero Lot subió de Segor, y asentó en el monte, y sus dos hijas con él; porque tuvo miedo de quedar en Segor, y asentó en una cueva él y sus dos hijas.
31 Entonces la mayor dijo a la menor: Nuestro padre es viejo, y no queda varón en la tierra que entre a nosotras conforme a la costumbre de toda la tierra:31 Entonces la mayor dijo a la menor: Nuestro padre es viejo, y no queda varón en la tierra que entre a nosotras conforme a la costumbre de toda la tierra:
32 Ven, demos a beber vino a nuestro padre, y durmamos con él, y conservaremos de nuestro padre generación.32 Ven, demos a beber vino a nuestro padre, y durmamos con él, y conservaremos de nuestro padre generación.
33 Y dieron a beber vino a su padre aquella noche: y entró la mayor, y durmió con su padre; mas él no sintió cuándo se acostó ella, ni cuándo se levantó.33 Y dieron a beber vino a su padre aquella noche: y entró la mayor, y durmió con su padre; y él no supo cuando la hija se acostó, ni cuando se levantó.
34 El día siguiente dijo la mayor a la menor: He aquí yo dormí la noche pasada con mi padre; démosle a beber vino también esta noche, y entra y duerme con él, para que conservemos de nuestro padre generación.34 El día siguiente dijo la mayor a la menor: He aquí, yo dormí la noche pasada con mi padre; démosle a beber vino también esta noche, y entra, duerme con él, y conservaremos de nuestro padre generación.
35 Y dieron a beber vino a su padre también aquella noche: y levantóse la menor, y durmió con él; pero no echó de ver cuándo se acostó ella, ni cuándo se levantó.35 Y dieron a beber vino a su padre también aquella noche, y levantóse la menor, y durmió con él; y él no supo cuando la hija se acostó, ni cuando se levantó.
36 Y concibieron las dos hijas de Lot, de su padre.36 Y concibieron las dos hijas de Lot, de su padre.
37 Y parió la mayor un hijo, y llamó su nombre Moab, el cual es padre de los Moabitas hasta hoy.37 Y parió la mayor un hijo, y llamó su nombre Moab: el cual es padre de los Moabitas hasta hoy.
38 La menor también parió un hijo, y llamó su nombre Ben-ammí, el cual es padre de los Ammonitas hasta hoy.38 La menor también parió un hijo, y llamó su nombre Ben-ammi, el cual es padre de los Ammonitas hasta hoy.

De la cueva de Lot a la genealogía del Mesías

Capítulo 20: La misma mentira, otra vez

Veinticinco años después, el mismo miedo

Abraham se traslada al Neguev, a Gerar, y hace exactamente lo mismo que hizo en Egipto en el capítulo 12: dice que Sara es su hermana. Abimelec, rey de Gerar, la toma.

Piensa en el momento en que ocurre. Abraham acaba de interceder por Sodoma. Acaba de recibir la promesa de que dentro de un año nacerá el hijo. Y pone a la madre de ese hijo en el harén de un rey extranjero.

Los pecados de los que uno se libró no quedan liquidados para siempre. Vuelven en el momento en que uno se cree por encima de ellos.

Génesis 20

Reina Valera 1909Reina Valera 1865
1 DE allí partió Abraham a la tierra del Mediodía, y asentó entre Cades y Shur, y habitó como forastero en Gerar.1 De allí se partió Abraham a la tierra del mediodía, y asentó entre Cádes y Sur; y peregrinó en Gerar.
2 Y dijo Abraham de Sara su mujer: Mi hermana es. Y Abimelech, rey de Gerar, envió y tomó a Sara.2 Y decía Abraham de Sara su mujer: Mi hermana es. Y Abimelec, rey de Gerar, envió, y tomó a Sara.
3 Empero Dios vino a Abimelech en sueños de noche, y le dijo: He aquí muerto eres a causa de la mujer que has tomado, la cual es casada con marido.3 Empero Dios vino a Abimelec en sueños de noche, y díjole: He aquí, muerto eres por la mujer que tomaste, la cual es casada con marido.
4 Mas Abimelech no había llegado a ella, y dijo: Señor, ¿matarás también la gente justa?4 Mas Abimelec no había llegado a ella, y dijo: Señor: ¿matarás también la gente justa?
5 ¿No me dijo él: Mi hermana es; y ella también dijo: Es mi hermano? Con sencillez de mi corazón, y con limpieza de mis manos he hecho esto.5 ¿El no me dijo: Mi hermana es; y ella también dijo: Mi hermano es? Con sencillez de mi corazón, y con limpieza de mis manos he hecho esto.
6 Y díjole Dios en sueños: Yo también sé que con integridad de tu corazón has hecho esto; y yo también te detuve de pecar contra mí, y así no te permití que la tocases.6 Y díjole Dios en sueños: Yo también sé que con entereza de tu corazón has hecho esto: y yo también te detuve de pecar contra mí, por tanto no te permití que tocases en ella.
7 Ahora, pues, vuelve la mujer a su marido; porque es profeta, y orará por ti, y vivirás. Y si tú no la volvieres, sabe que de cierto morirás, con todo lo que fuere tuyo.7 Ahora, pues, vuelve la mujer a su marido, porque es profeta; y orará por ti, y vive. Y si tú no la volvieres, sepas que muriendo morirás con todo lo que fuere tuyo.

Fíjate en un detalle del versículo 7: Dios llama a Abraham profeta. Es la primera vez que aparece la palabra en la Biblia, y no se la aplica a alguien impecable, sino a un hombre al que Dios acaba de sorprender mintiendo. Y le encarga que ore por el rey al que ha perjudicado.

La reprensión de un pagano

Lo más incómodo del capítulo es que el rey pagano se comporta mejor que el patriarca. Abimelec le reprocha con toda razón: "¿Qué has hecho? ¿En qué pequé yo contra ti, que has atraído sobre mí y sobre mi reino tan gran pecado?"

Y la excusa de Abraham es lamentable: dice que pensó que allí no había temor de Dios —justo cuando el rey acaba de demostrar lo contrario—, y añade que técnicamente no mintió, porque Sara es hija de su padre aunque no de su madre. Una verdad usada para engañar, que es la forma más elegante de la mentira.

Génesis 20

Reina Valera 1909Reina Valera 1865
8 Entonces Abimelech se levantó de mañana, y llamó a todos sus siervos, y dijo todas estas palabras en los oídos de ellos; y temieron los hombres en gran manera.8 Entonces Abimelec se levantó de mañana, y llamó a todos sus siervos, y dijo todas estas palabras en los oídos de ellos, y temieron los hombres en gran manera.
9 Después llamó Abimelech a Abraham, y le dijo: ¿Qué nos has hecho? ¿y en qué pequé yo contra ti, que has atraído sobre mí y sobre mi reino tan gran pecado? lo que no debiste hacer has hecho conmigo.9 Después llamó Abimelec a Abraham, y díjole: ¿Qué nos has hecho? ¿y qué pequé yo contra ti, que has metido sobre mí, y sobre mi reino tan gran pecado? Obras que no son de hacer has hecho conmigo.
10 Y dijo más Abimelech a Abraham: ¿Qué viste para que hicieses esto?10 Y dijo más Abimelec a Abraham: ¿Qué viste, para que hicieses esto?
11 Y Abraham respondió: Porque dije para mí: Cierto no hay temor de Dios en este lugar, y me matarán por causa de mi mujer.11 Y Abraham respondió: Porque dije: Cierto no hay temor de Dios en este lugar: y matarme han por causa de mi mujer.
12 Y a la verdad también es mi hermana, hija de mi padre, mas no hija de mi madre, y toméla por mujer.12 Y también cierto mi hermana es, hija de mi padre, mas no hija de mi madre, y toméla por mujer.
13 Y fue que, cuando Dios me hizo salir errante de la casa de mi padre, yo le dije: Esta es la merced que tú me harás, que en todos los lugares donde llegáremos, digas de mí: Mi hermano es.13 Y fue, que cuando Dios me hizo salir vagabundo de la casa de mi padre, yo le dije: Esta será tu misericordia que harás conmigo, que en todos los lugares donde viniéremos, digas de mí, Mi hermano es.
14 Entonces Abimelech tomó ovejas y vacas, y siervos y siervas, y diólo a Abraham, y devolvióle a Sara su mujer.14 Entonces Abimelec tomó ovejas y vacas, y siervos, y siervas, y dio a Abraham, y volvióle a Sara su mujer:
15 Y dijo Abimelech: He aquí mi tierra está delante de ti, habita donde bien te pareciere.15 Y dijo Abimelec: He aquí, mi tierra está delante de ti, en lo que bien te pareciere, habita.
16 Y a Sara dijo: He aquí he dado mil monedas de plata a tu hermano; mira que él te es por velo de ojos para todos los que están contigo, y para con todos: así fue reprendida.16 Y a Sara dijo: He aquí, he dado mil pesos de plata a tu hermano; he aquí, él te es por velo de ojos a todos los que estuvieron contigo, y con todos: y escarmienta.
17 Entonces Abraham oró a Dios; y Dios sanó a Abimelech y a su mujer, y a sus siervas, y parieron.17 Entonces Abraham oró a Dios, y Dios sanó a Abimelec y a su mujer, y a sus siervas, y parieron.
18 Porque había del todo cerrado Jehová toda matriz de la casa de Abimelech, a causa de Sara mujer de Abraham.18 Porque cerrando había cerrado Jehová toda matriz de la casa de Abimelec, a causa de Sara mujer de Abraham.

La misma mentira dos veces: Génesis 12 y Génesis 20

Después: por qué el capítulo está aquí

No es un relleno. Está colocado exactamente entre la promesa del hijo (18) y su nacimiento (21), y lo que muestra es esto: la promesa estuvo en peligro por culpa del propio hombre a quien se le había dado, y sobrevivió porque Dios intervino.

Si Isaac nació, no fue porque Abraham cuidara bien de Sara. Fue porque Dios cerró la matriz de la casa de Abimelec y habló al rey en sueños. La continuidad de la historia de la salvación nunca dependió de la fiabilidad de sus protagonistas.

Lo que sostuvo la promesa cuando el hombre falló

Para vivir hoy

  1. Intercede por gente que no es de los tuyos. Abraham regateó por una ciudad corrupta en la que solo tenía un pariente. Pregúntate por quién estás dispuesto a insistir delante de Dios.
  2. Dios aguanta que le discutas, no que le ignores. Aceptó seis rebajas seguidas sin una sola objeción. El límite lo puso Abraham, no él.
  3. La demora también es desobediencia. A Lot tuvieron que sacarlo de la mano. Hay avisos que uno reconoce como ciertos y sigue sentado.
  4. Salir de un sitio no es lo mismo que soltarlo. La mujer de Lot ya estaba fuera cuando miró atrás.
  5. El pecado del que te libraste sabe volver. Veinticinco años y una promesa después, Abraham repitió su mentira palabra por palabra. Nadie está graduado.
  6. La promesa no se apoya en tu constancia. Isaac nació porque Dios protegió a Sara de la torpeza de Abraham. Eso debería quitarte presión y también soberbia.

Para orar hoy: Señor, dame la audacia de Abraham para insistir por otros, y guárdame de su miedo. Que no me demore cuando ya sé lo que tengo que dejar, ni mire atrás con nostalgia hacia aquello de lo que me sacaste. Y gracias porque cuando yo he puesto en riesgo lo que tú prometiste, tú lo has sostenido igual.