Ocho personas bajan de un barco encallado en una montaña y se encuentran con un planeta vacío. Todo lo que conocían ha desaparecido. Y lo primero que ocurre no es una lista de reproches, sino una bendición: “y bendijo Dios a Noé y a sus hijos” (9:1).
Los dos capítulos de hoy responden a la pregunta que queda flotando después del diluvio: ¿y ahora qué? La respuesta llega en dos formas muy distintas. El capítulo 9 la da en forma de pacto: Dios se ata a sí mismo con una promesa y cuelga un arco en el cielo como firma. El capítulo 10 la da en forma de mapa: setenta pueblos que se extienden por el mundo conocido, con sus lenguas, sus territorios y sus fronteras.
Y en medio de los dos, un episodio incómodo —un anciano ebrio en su tienda— que nos recuerda que el agua limpió la tierra, pero no el corazón del hombre.
Capítulo 9: El pacto de Dios con Noé
Un mundo nuevo con las palabras de siempre
“Fructificad y multiplicaos, y llenad la tierra” (9:1). Son exactamente las mismas palabras que Dios dijo a Adán y Eva en el sexto día (1:28). Dios recomienza, y recomienza con la misma bendición, sobre una humanidad que ya ha demostrado de lo que es capaz.
Pero no todo es igual. Ahora los animales viven con “temor y miedo” del hombre; la armonía del Edén se ha roto también ahí. Y se permite comer carne, con una condición absoluta: no la sangre.
Génesis 9
Biblia Reina Valera 1960 Nueva Traducción Viviente 1 Bendijo Dios a Noé y a sus hijos, y les dijo: Fructificad y multiplicaos, y llenad la tierra. 1 Después Dios bendijo a Noé y a sus hijos, y les dijo: «Sean fructíferos y multiplíquense; llenen la tierra. 2 El temor y el miedo de vosotros estarán sobre todo animal de la tierra, y sobre toda ave de los cielos, en todo lo que se mueva sobre la tierra, y en todos los peces del mar; en vuestra mano son entregados. 2 Todos los animales de la tierra, todas las aves del cielo, todos los animales pequeños que corren por el suelo y todos los peces del mar tendrán temor y terror de ustedes. Yo los he puesto bajo su autoridad. 3 Todo lo que se mueve y vive, os será para mantenimiento: así como las legumbres y plantas verdes, os lo he dado todo. 3 Se los he dado a ustedes como alimento, como les he dado también los granos y las verduras; 4 Pero carne con su vida, que es su sangre, no comeréis. 4 pero nunca deben comer de ninguna carne con su vida, es decir, que aún tenga sangre.

Hechos: ¿por qué la sangre?
La prohibición no es un capricho ritual. Levítico lo explicará después: “porque la vida de la carne en la sangre está… y la misma sangre hará expiación de la persona” (Levítico 17:11).
La sangre representa la vida, y la vida pertenece a Dios. Comerla sería tratar como propio lo que sólo se recibe prestado. Por eso el mandato es anterior a Israel, se dirige a toda la humanidad a través de Noé, y reaparece en el concilio de Jerusalén como una de las pocas cosas que se pidió a los cristianos gentiles (Hechos 15:20).
Detrás hay una enseñanza más honda: la vida se sostiene sobre una vida entregada. Todo el sistema de sacrificios —y la cruz al final de él— descansa sobre esta convicción.
El valor de una vida humana
Aquí nace, en el texto bíblico, el orden judicial: “el que derramare sangre de hombre, por el hombre su sangre será derramada”. Ya no basta con que la venganza quede en manos del ofendido —el modelo de Lamec, que mataba por una herida (4:23-24)—; ahora hay una cuenta que rendir ante la comunidad.
Y fíjate en la razón que se da. No es que la sociedad necesite orden, ni que la violencia sea impráctica. La razón es teológica y es la más alta posible:
“porque a imagen de Dios es hecho el hombre” (9:6).
Sobre ese versículo se apoya toda la dignidad humana que la fe cristiana ha defendido a lo largo de los siglos. El valor de una persona no depende de su edad, de su salud, de su utilidad, de su inteligencia ni de su fuerza. Depende de a quién se parece. Por eso el cristiano no puede ser indiferente ante la vida del no nacido, del anciano, del enfermo, del extranjero o del enemigo: todos llevan la misma firma.
Génesis 9
Biblia Reina Valera 1960 Nueva Traducción Viviente 5 Porque ciertamente demandaré la sangre de vuestras vidas; de mano de todo animal la demandaré, y de mano del hombre; de mano del varón su hermano demandaré la vida del hombre. 5 »Yo exigiré la sangre de cualquiera que le quite la vida a otra persona. Si un animal salvaje mata a una persona, ese animal debe morir; y cualquiera que asesine a otro ser humano debe morir. 6 El que derramare sangre de hombre, por el hombre su sangre será derramada; porque a imagen de Dios es hecho el hombre. 6 Si alguien quita una vida humana, la vida de esa persona también será quitada por manos humanas. Pues Dios hizo a los seres humanos a su propia imagen. 7 Mas vosotros fructificad y multiplicaos; procread abundantemente en la tierra, y multiplicaos en ella. 7 Ahora sean fructíferos y multiplíquense, y vuelvan a poblar la tierra».
Un arco colgado en las nubes
Y entonces Dios hace algo que no le habían pedido. Establece un pacto —la palabra hebrea es בְּרִית-berit1— y lo hace en unos términos asombrosos por lo unilaterales que son. Léelo contando cuántas veces dice Dios “yo”:
Yo establezco mi pacto… mi arco he puesto… me acordaré de mi pacto… la veré y me acordaré.
No hay una sola cláusula que Noé deba cumplir. No hay condiciones, ni letra pequeña, ni fecha de caducidad. Es un pacto con toda la humanidad, con todos los animales, y “por siglos perpetuos”.
Génesis 9
Biblia Reina Valera 1960 Nueva Traducción Viviente 8 Y habló Dios a Noé y a sus hijos con él, diciendo: 8 Entonces Dios dijo a Noé y a sus hijos: 9 He aquí que yo establezco mi pacto con vosotros, y con vuestros descendientes después de vosotros; 9 «Ahora mismo, yo confirmo mi pacto con ustedes y con sus descendientes, 10 y con todo ser viviente que está con vosotros; aves, animales y toda bestia de la tierra que está con vosotros, desde todos los que salieron del arca hasta todo animal de la tierra. 10 y con todos los animales que estuvieron en la barca con ustedes —las aves, los animales domésticos y todos los animales salvajes—, con toda criatura viviente sobre la tierra. 11 Estableceré mi pacto con vosotros, y no exterminaré ya más toda carne con aguas de diluvio, ni habrá más diluvio para destruir la tierra. 11 Sí, yo confirmo mi pacto con ustedes. Nunca más las aguas de un diluvio matarán a todas las criaturas vivientes; nunca más un diluvio destruirá la tierra». 12 Y dijo Dios: Esta es la señal del pacto que yo establezco entre mí y vosotros y todo ser viviente que está con vosotros, por siglos perpetuos: 12 Entonces Dios dijo: «Les doy una señal de mi pacto con ustedes y con todas las criaturas vivientes, para todas las generaciones futuras. 13 Mi arco he puesto en las nubes, el cual será por señal del pacto entre mí y la tierra. 13 He puesto mi arco iris en las nubes. Esa es la señal de mi pacto con ustedes y con toda la tierra. 14 Y sucederá que cuando haga venir nubes sobre la tierra, se dejará ver entonces mi arco en las nubes. 14 Cuando envíe nubes sobre la tierra, el arco iris aparecerá en las nubes 15 Y me acordaré del pacto mío, que hay entre mí y vosotros y todo ser viviente de toda carne; y no habrá más diluvio de aguas para destruir toda carne. 15 y yo me acordaré de mi pacto con ustedes y con todas las criaturas vivientes. Nunca más las aguas de un diluvio volverán a destruir a todos los seres vivos. 16 Estará el arco en las nubes, y lo veré, y me acordaré del pacto perpetuo entre Dios y todo ser viviente, con toda carne que hay sobre la tierra. 16 Cuando yo vea el arco iris en las nubes, me acordaré del pacto eterno entre Dios y toda criatura viviente sobre la tierra». 17 Dijo, pues, Dios a Noé: Esta es la señal del pacto que he establecido entre mí y toda carne que está sobre la tierra. 17 Entonces Dios le dijo a Noé: «Este arco iris es la señal del pacto que yo confirmo con todas las criaturas de la tierra».

Símbolos: el arco de guerra
La palabra hebrea que se traduce “arco iris” es simplemente קֶשֶׁת-qéshet, la palabra corriente para el arco de un guerrero. Es la misma que usan los profetas cuando hablan de las armas de Dios (Habacuc 3:9; Lamentaciones 2:4).
La imagen, entonces, es la de un arma que se cuelga. Y está colgada al revés: las puntas hacia abajo, la curva hacia el cielo. Si esa flecha saliera, no iría contra la tierra.
Siglos después, sabríamos hasta dónde llegaba esa promesa. El golpe que Dios prometió no descargar sobre el mundo cayó sobre él mismo: “mas él herido fue por nuestras rebeliones” (Isaías 53:5).
Añade el texto un detalle que consuela: la señal no está puesta para que nosotros nos acordemos, sino para que Dios se acuerde: “la veré, y me acordaré del pacto” (9:16). Nuestra seguridad no descansa en nuestra memoria, que es frágil, sino en la suya.
El justo también cae
Y ahora el capítulo da un giro que nadie esperaba. El hombre que caminó con Dios, que construyó el arca durante décadas, que salvó a su familia y al mundo animal, aparece borracho y desnudo en su tienda.
La Biblia nunca maquilla a sus santos. Y el paralelo con Adán es demasiado exacto para ser casual:
| Adán | Noé |
|---|---|
| Un huerto plantado por Dios | Una viña plantada por Noé |
| Come el fruto prohibido | Bebe el fruto de la vid |
| Descubre su desnudez | Queda descubierto en su tienda |
| Dios los cubre con pieles | Sus hijos lo cubren con un manto |
| Una maldición sobre la descendencia | Una maldición sobre Canaán |
Un mundo nuevo, un hombre nuevo… y la misma historia otra vez. Queda claro que el problema no estaba en el ambiente: estaba dentro.
Génesis 9
Biblia Reina Valera 1960 Nueva Traducción Viviente 18 Y los hijos de Noé que salieron del arca fueron Sem, Cam y Jafet; y Cam es el padre de Canaán. 18 Los hijos de Noé que salieron de la barca con su padre fueron Sem, Cam y Jafet (Cam es el padre de Canaán). 19 Estos tres son los hijos de Noé, y de ellos fue llena toda la tierra. 19 De estos tres hijos de Noé provienen todas las personas que ahora pueblan la tierra. 20 Después comenzó Noé a labrar la tierra, y plantó una viña; 20 Después del diluvio, Noé comenzó a cultivar la tierra y plantó un viñedo. 21 y bebió del vino, y se embriagó, y estaba descubierto en medio de su tienda. 21 Cierto día, bebió del vino que había hecho y se emborrachó, y estaba recostado y desnudo dentro de su carpa. 22 Y Cam, padre de Canaán, vio la desnudez de su padre, y lo dijo a sus dos hermanos que estaban afuera. 22 Cam, el padre de Canaán, vio que su padre estaba desnudo y salió a contárselo a sus hermanos. 23 Entonces Sem y Jafet tomaron la ropa, y la pusieron sobre sus propios hombros, y andando hacia atrás, cubrieron la desnudez de su padre, teniendo vueltos sus rostros, y así no vieron la desnudez de su padre. 23 Entonces Sem y Jafet tomaron un manto, se lo pusieron sobre los hombros y entraron de espaldas a la carpa para cubrir a su padre. Mientras lo hacían, miraban para otro lado a fin de no ver a su padre desnudo.

La reacción de los tres hijos es el verdadero centro del episodio. Cam vio y contó. Sem y Jafet tomaron un manto, caminaron de espaldas y cubrieron a su padre sin mirarlo. Tres verbos que siguen definiendo dos maneras de tratar la vergüenza ajena, hoy igual que entonces.
“El odio despierta rencillas; pero el amor cubrirá todas las faltas” (Proverbios 10:12). “Y ante todo, tened entre vosotros ferviente amor; porque el amor cubrirá multitud de pecados” (1 Pedro 4:8).
La maldición sobre Canaán
Génesis 9
Biblia Reina Valera 1960 Nueva Traducción Viviente 24 Y despertó Noé de su embriaguez, y supo lo que le había hecho su hijo más joven, 24 Cuando Noé despertó de su estupor, se enteró de lo que había hecho Cam, su hijo menor. 25 y dijo: Maldito sea Canaán; Siervo de siervos será a sus hermanos. 25 Entonces maldijo a Canaán, el hijo de Cam: «¡Maldito sea Canaán! ¡Que sea el más inferior de los siervos para con sus familiares!». 26 Dijo más: Bendito por Jehová mi Dios sea Sem, Y sea Canaán su siervo. 26 Entonces dijo Noé: «¡Bendito sea el SEÑOR, Dios de Sem, y sea Canaán su siervo! 27 Engrandezca Dios a Jafet, Y habite en las tiendas de Sem, Y sea Canaán su siervo. 27 ¡Que Dios extienda el territorio de Jafet! Que Jafet comparta la prosperidad de Sem, y sea Canaán su siervo». 28 Y vivió Noé después del diluvio trescientos cincuenta años. 28 Noé vivió trescientos cincuenta años más después del gran diluvio. 29 Y fueron todos los días de Noé novecientos cincuenta años; y murió. 29 Vivió novecientos cincuenta años y luego murió.
Después: un texto torcido durante siglos
Hay que decirlo con claridad, porque de este pasaje se hizo un uso perverso: durante siglos se apeló a la “maldición de Cam” para justificar la esclavitud de pueblos africanos. Es una lectura falsa, y el propio texto la desmiente:
- La maldición no cae sobre Cam, sino sobre Canaán, uno de sus cuatro hijos. Los otros tres —Cus, Mizraim y Fut— no aparecen en ella.
- Los cananeos no eran africanos: eran los pueblos de la franja siro-palestina que Israel encontraría al entrar en la tierra prometida, cuya corrupción moral describirá Levítico 18.
- El texto describe lo que ocurrirá históricamente; no prescribe que alguien tenga derecho a someter a nadie.
- Y el Nuevo Testamento cierra la puerta a cualquier lectura racista: “de una sangre ha hecho todo el linaje de los hombres, para que habiten sobre toda la faz de la tierra” (Hechos 17:26).
Que un versículo pueda usarse mal no lo hace culpable; nos hace responsables de leerlo bien.
Capítulo 10: Los descendientes de los hijos de Noé
A primera vista, el capítulo 10 es una lista de nombres impronunciables. En realidad es uno de los documentos más extraordinarios de la Antigüedad: el intento de dibujar la familia entera de la humanidad, sin excluir a nadie, partiendo de un solo tronco.
Ningún otro pueblo antiguo escribió algo así. Los demás contaban su propio origen y llamaban bárbaros a los demás. Israel escribió la genealogía de sus vecinos, de sus rivales y de sus futuros enemigos, y los llamó parientes.
Setenta pueblos
Contando los nombres del capítulo salen setenta naciones: catorce de Jafet, treinta de Cam y veintiséis de Sem. El número no es casual, y volverá a aparecer una y otra vez en las Escrituras: setenta ancianos suben con Moisés al monte (Éxodo 24:1), setenta personas de la casa de Jacob bajan a Egipto (Génesis 46:27), setenta discípulos son enviados por Jesús de dos en dos (Lucas 10:1).
Cuando llegue Pentecostés y Lucas enumere a los presentes —partos, medos, elamitas, habitantes de Mesopotamia, Capadocia, Frigia, Egipto, Libia, Creta y Arabia (Hechos 2:9-11)—, estará releyendo esta misma tabla. El evangelio no fue una idea tardía: Dios tenía delante el mapa completo desde el principio.
Génesis 10
Biblia Reina Valera 1960 Nueva Traducción Viviente 1 Estas son las generaciones de los hijos de Noé: Sem, Cam y Jafet, a quienes nacieron hijos después del diluvio. 1 Este es el relato de las familias de Sem, Cam y Jafet, los tres hijos de Noé, a quienes les nacieron muchos hijos después del gran diluvio. 2 Los hijos de Jafet: Gomer, Magog, Madai, Javán, Tubal, Mesec y Tiras. 2 Los descendientes de Jafet fueron: Gomer, Magog, Madai, Javán, Tubal, Mesec y Tiras. 3 Los hijos de Gomer: Askenaz, Rifat y Togarma. 3 Los descendientes de Gomer fueron: Askenaz, Rifat y Togarma. 4 Los hijos de Javán: Elisa, Tarsis, Quitim y Dodanim. 4 Los descendientes de Javán fueron: Elisa, Tarsis, Quitim y Dodanim. 5 De éstos se poblaron las costas, cada cual según su lengua, conforme a sus familias en sus naciones. 5 Los descendientes de ellos llegaron a ser los pueblos marineros que se dispersaron por diversas tierras, cada uno identificado por su propio idioma, clan e identidad nacional.

Cam, y el primer imperio de la historia
Entre los descendientes de Cam aparece un personaje que rompe el ritmo de la lista. De pronto la genealogía se detiene y cuenta una historia:
“Y Cus engendró a Nimrod, quien llegó a ser el primer poderoso en la tierra. Este fue vigoroso cazador delante de Jehová” (10:8-9).
La expresión “delante de Jehová” es ambigua en hebreo: puede significar “extraordinariamente” o “en desafío a”. La tradición judía se inclinó por lo segundo, y el contexto ayuda: el reino de Nimrod comienza en Babel, en la tierra de Sinar, que es exactamente el escenario del capítulo siguiente. De ahí se expande hacia Asiria y funda Nínive: los dos imperios que, siglos después, deportarían a Israel y a Judá.
Nimrod es el primer hombre de la Biblia que construye poder. Y el contraste con Abram, dos capítulos más adelante, es la clave de todo el libro: Nimrod edifica ciudades para hacerse un nombre; a Abram, Dios le dice “engrandeceré tu nombre” (12:2). Uno se lo toma; al otro se lo dan.
Génesis 10
Biblia Reina Valera 1960 Nueva Traducción Viviente 6 Los hijos de Cam: Cus, Mizraim, Fut y Canaán. 6 Los descendientes de Cam fueron: Cus, Mizraim, Fut y Canaán. 7 Y los hijos de Cus: Seba, Havila, Sabta, Raama y Sabteca. Y los hijos de Raama: Seba y Dedán. 7 Los descendientes de Cus fueron: Seba, Havila, Sabta, Raama y Sabteca. Los descendientes de Raama fueron: Seba y Dedán. 8 Y Cus engendró a Nimrod, quien llegó a ser el primer poderoso en la tierra. 8 Cus también fue antepasado de Nimrod, el primer guerrero heroico de la tierra. 9 Este fue vigoroso cazador delante de Jehová; por lo cual se dice: Así como Nimrod, vigoroso cazador delante de Jehová. 9 Ya que Nimrod fue el mejor cazador del mundo, su nombre llegó a ser proverbial; la gente decía: «Este hombre es como Nimrod, el mejor cazador del mundo». 10 Y fue el comienzo de su reino Babel, Erec, Acad y Calne, en la tierra de Sinar. 10 Él construyó su reino en la tierra de Babilonia, con las ciudades de Babel, Erec, Acab y Calne. 11 De esta tierra salió para Asiria, y edificó Nínive, Rehobot, Cala, 11 Desde allí extendió su territorio a Asiria y construyó las ciudades de Nínive, Rehobot Ir, Cala, 12 y Resén entre Nínive y Cala, la cual es ciudad grande. 12 y Resén (la gran ciudad situada entre Nínive y Cala). 13 Mizraim engendró a Ludim, a Anamim, a Lehabim, a Naftuhim, 13 Mizraim fue antepasado de los ludeos, los anameos, los leabitas, los naftuitas, 14 a Patrusim, a Casluhim, de donde salieron los filisteos, y a Caftorim. 14 los patruseos, los casluhitas y los caftoritas, de los cuales descendieron los filisteos. 15 Y Canaán engendró a Sidón su primogénito, a Het, 15 El hijo mayor de Canaán fue Sidón, antepasado de los sidonios. Canaán también fue antepasado de los hititas, 16 al jebuseo, al amorreo, al gergeseo, 16 los jebuseos, los amorreos, los gergeseos, 17 al heveo, al araceo, al sineo, 17 los heveos, los araceos, los sineos, 18 al arvadeo, al zemareo y al hamateo; y después se dispersaron las familias de los cananeos. 18 los arvadeos, los zemareos y los hamateos. Con el tiempo, los clanes cananeos se dispersaron 19 Y fue el territorio de los cananeos desde Sidón, en dirección a Gerar, hasta Gaza; y en dirección de Sodoma, Gomorra, Adma y Zeboim, hasta Lasa. 19 y el territorio de Canaán se extendió desde Sidón, en el norte, hasta Gerar y Gaza, en el sur, y por el oriente tan lejos como Sodoma, Gomorra, Adma y Zeboim, cerca de Lasa. 20 Estos son los hijos de Cam por sus familias, por sus lenguas, en sus tierras, en sus naciones. 20 Ellos fueron los descendientes de Cam, identificados por clan, idioma, territorio e identidad nacional.

Personajes: Canaán y sus hijos
La lista de los descendientes de Canaán (10:15-19) es, en realidad, la lista de los pueblos que Israel encontraría al entrar en la tierra: heteos, jebuseos, amorreos, gergeseos, heveos… Sus fronteras —de Sidón a Gaza, y de allí a Sodoma y Gomorra— dibujan justamente el territorio prometido a Abraham.
El lector israelita que oía este capítulo sabía perfectamente de qué se le estaba hablando. Y el narrador acaba de mencionar a Sodoma y Gomorra de pasada, como quien planta una semilla que germinará en el capítulo 19.
Sem: la línea que se estrecha
La sección de Sem se abre con un detalle que parece menor: Heber, de cuyo nombre procede muy probablemente la palabra hebreo. Y en la cuarta generación aparece Peleg, “porque en sus días fue repartida la tierra” (10:25).
Es una nota al margen que el lector todavía no entiende. La entenderá en el versículo siguiente del capítulo 11: la tierra se dividió en Babel.
Génesis 10
Biblia Reina Valera 1960 Nueva Traducción Viviente 21 También le nacieron hijos a Sem, padre de todos los hijos de Heber, y hermano mayor de Jafet. 21 También le nacieron hijos a Sem, el hermano mayor de Jafet. Sem fue antepasado de todos los descendientes de Heber. 22 Los hijos de Sem fueron Elam, Asur, Arfaxad, Lud y Aram. 22 Los descendientes de Sem fueron: Elam, Asur, Arfaxad, Lud y Aram. 23 Y los hijos de Aram: Uz, Hul, Geter y Mas. 23 Los descendientes de Aram fueron: Uz, Hul, Geter y Mas. 24 Arfaxad engendró a Sala, y Sala engendró a Heber. 24 Arfaxad fue el padre de Sala, y Sala fue el padre de Heber. 25 Y a Heber nacieron dos hijos: el nombre del uno fue Peleg, porque en sus días fue repartida la tierra; y el nombre de su hermano, Joctán. 25 Heber tuvo dos hijos. El primero se llamó Peleg (que significa «división»), porque durante su vida los habitantes del mundo estaban divididos en diferentes grupos según su idioma. Su hermano se llamó Joctán. 26 Y Joctán engendró a Almodad, Selef, Hazar-mavet, Jera, 26 Joctán fue el antepasado de Almodad, Selef, Hazar-mavet, Jera, 27 Adoram, Uzal, Dicla, 27 Adoram, Uzal, Dicla, 28 Obal, Abimael, Seba, 28 Obal, Abimael, Seba, 29 Ofir, Havila y Jobab; todos estos fueron hijos de Joctán. 29 Ofir, Havila y Jobab. Todos ellos fueron descendientes de Joctán. 30 Y la tierra en que habitaron fue desde Mesa en dirección de Sefar, hasta la región montañosa del oriente. 30 El territorio que ocupaban se extendía desde Mesa hasta Sefar, en las montañas orientales. 31 Estos fueron los hijos de Sem por sus familias, por sus lenguas, en sus tierras, en sus naciones. 31 Ellos fueron los descendientes de Sem, identificados por clan, idioma, territorio e identidad nacional. 32 Estas son las familias de los hijos de Noé por sus descendencias, en sus naciones; y de éstos se esparcieron las naciones en la tierra después del diluvio. 32 Esos son los clanes que descendieron de los hijos de Noé, ordenados por nación, de acuerdo con la línea de descendencia correspondiente. Todas las naciones de la tierra descendieron de esos clanes después del gran diluvio.

El mapa que Dios nunca olvidó
Termina el capítulo: “de éstos se esparcieron las naciones en la tierra después del diluvio” (10:32). Setenta pueblos, cada uno con su lengua y su territorio.
Y entonces, en el capítulo 12, Dios escogerá a un solo hombre. Es tentador leer ese estrechamiento como un abandono del resto del mundo, y sería exactamente lo contrario. Dios elige a uno para los setenta: “serán benditas en ti todas las familias de la tierra” (12:3).
Esa promesa recorre la Biblia entera hasta desembocar en una escena final que es la tabla de las naciones cumplida:
“Miré, y he aquí una gran multitud, la cual nadie podía contar, de todas naciones y tribus y pueblos y lenguas, que estaban delante del trono” (Apocalipsis 7:9).
Ningún pueblo del capítulo 10 quedó fuera de la intención de Dios. Ninguno lo está hoy.
Para vivir hoy
- La señal del pacto está puesta para que Dios se acuerde, no para que tú te acuerdes. Si tu paz depende de tu memoria o de tu constancia, será frágil. Depende de la fidelidad de quien colgó el arco.
- Cada persona que hoy te cruce lleva la imagen de Dios. El versículo 9:6 no es teoría: es la razón por la que no puedes despreciar a nadie, ni siquiera al que te resulta insoportable.
- Cubre, no divulgues. Ante la caída de alguien —sobre todo si es alguien a quien debes respeto— hay dos caminos: el de Cam y el de Sem. Los dos siguen abiertos.
- La victoria de ayer no te protege hoy. Noé cayó después del arca, no antes. Los momentos de mayor peligro suelen llegar cuando la tormenta ya pasó.
- El mapa importa. Dios no piensa sólo en tu casa: piensa en setenta pueblos. Pregúntate por quién, fuera de tu círculo, estás orando.
Para orar hoy: Señor, gracias por un pacto que no depende de mí. Enséñame a mirar a cada persona como lo que es, tu imagen. Dame el manto de Sem en lugar de la lengua de Cam. Y ensancha mi corazón hasta que quepan en él todas las familias de la tierra, como caben en el tuyo.
La palabra hebrea berit (“pacto”) aparece por primera vez en Génesis 6:18, cuando Dios anuncia a Noé lo que hará, y se formaliza aquí, en 9:9-17. El pacto noéico es el único de la Biblia que se establece con toda la humanidad y con la creación entera, sin condiciones que la otra parte deba cumplir. ↩︎
